¿Cómo cuidar y cultivar maíz?
El cuidado y
cultivo del maíz se remonta a la antigüedad. Actualmente está extendido casi
por todo el mundo, siendo el cereal existente de mayor
producción. El maíz pertenece a la especie gramínea, originaria de
México, y tiene una gran capacidad para desarrollarse en diferentes climas,
además de dar como resultado no solo alimento para consumo humano y animal,
sino también como materia prima. Por ello, en este artículo te vamos a
enseñar cómo cuidar y cultivar el maíz.
Estas son las partes que componen la planta del maíz:
- Tallo. El tallo siempre está erecto, incluso cuando
alcanza alturas de hasta ocho metros. Es muy parecido al taño de la caña
de azúcar.
- Inflorescencia. El maíz consta de flor
masculina y flor femenina, siendo la masculina la que conocemos como
"espiga" o "espigón". La femenina ramifica, sin
embargo, en unas estructuras laterales de la planta.
- Hojas. Son largas y grandes, incluso cortantes, y
están llenas de una especie de vello suave.
- Raíces. Son las que anclan fuertemente la planta al suelo. Normalmente están enterradas, aunque a veces sobresalen las partes de alguna de ellas.
A continuación, te explicamos cómo cuidar y cultivar maíz.
1. Clima
El maíz necesita de mucha luz solar y unas altas
temperaturas. Por este motivo, en los climas húmedos, su producción es
bastante menor. Para fructificar, requiere temperaturas de hasta 30ºC.
2. Riego
Es muy exigente con el agua, requiriendo de riego diario. Es aconsejable
que el riego sea a manta o por aspersión, aunque el más usado actualmente es
este último. Durante su desarrollo, el maíz requiere de menos agua pero
manteniéndole siempre un nivel mínimo de humedad continua. En el momento
vegetativo, es cuando más vuelve a necesitar de nuevo de riego para, así, poder
llegar a la floración. Finalmente, en la maduración del fruto, la mazorca,
debemos disminuir de nuevo el riego.
3. Suelo
Aunque esta planta se adapta bien a todo tipo de suelos, los prefiere profundos y generosos en materia orgánica. Debe tener también un buen drenaje que evite que las raíces se pudran. Para la preparación óptima del suelo en la siembra, debes seguir unos pasos muy importantes:
- Preparación del terreno. Se realiza siempre
justo antes de la siembra. Te recomendamos arar la tierra para que el
suelo quede suelto y predispuesto para el abono y limpio de malas hierbas.
- La siembra. Planta las semillas de mejor calidad. De
esta manera, te aseguras prevenir contra plagas y enfermedades. Haz surcos
y echa las semillas cada 25 centímetros, aproximadamente, unas de
otras.
4. Abono
Para un buen crecimiento, el maíz necesita unas buenas cantidades de
minerales. Necesita de un abonado rico en nitrógeno, sobre todo durante su
crecimiento vegetativo. Durante su desarrollo el abono debe ser menor,
siendo la última fase de fertilización la más ligera, ya que en ese momento es
cuando se forma el grano en la mazorca. Para lograr un abono perfecto,
también debes tener en cuenta el uso de herbicidas, porque las
malas hierbas que crecen alrededor del maíz le quitan el agua y los nutrientes.
5. Poda
La poda o "aclareo" se realiza en la primera fase de su
desarrollo, teniendo en cuenta que debes romper una capa que cubre las raíces
superficiales para ayudar a que se desarrollen bien.
En mi pequeño huerto en casa estos fueron los resultados del maíz. La primera foto representa el primer día que fue plantado.
Lleva
aproximadamente 2 meses y eso es lo que lleva crecido.
Orégano, que nunca falte en tu cocina
Cuenta la mitología griega que fue Afrodita, la diosa del amor, la
primera en cultivar orégano. Fue ella quien le dio a la planta la fragancia que
tiene para simbolizar la felicidad. Quien sabe cuanto habrá de verdad es esta
historia pero lo cierto es que el orégano forma parte de esa rutina culinaria
que alegra el paladar. No hay alacena que no tenga el típico frasco de orégano
para aderezar esos tradicionales caldos y guisos de la abuela.
Cultivar orégano en tu mesa de cultivo se torna así (casi)
una obligación ¿Te animas? Aquí te contamos algunos secretos para cultivar
orégano.
Historia
El orégano es una hierba de origen mediterráneo cuyo nombre proviene del
griego (oros: montaña, ganos: ornamento) y hace referencia a la decoración y la
belleza de las montañas. Al igual que otras hierbas, además de ser un producto
utilizado en la cocina es usado en la medicina alternativa tanto para aliviar
el malestar estomacal, y los dolores de espalda y cuello como para la tos, el
asma o las afecciones respiratorias.
Su nombre científico es Origanum vulgare y pertenece a la familia de las
Lamiaceae.
La siembra
Si te decides a cultivar orégano, la
siembra puede realizarse en semilleros o macetas durante el otoño o bien en
primavera aunque también puedes hacerlo directamente en la tierra. En ese caso,
las plantas deben ubicarse en hileras a 30 cm unas de otras, dejando 20 cm
entre ellas (recuerda la importancia de la distancia entre
cultivos). Lo ideal es hacerlo a una temperatura de 20 grados
centígrados y entonces la germinación se producirá a los 10 días aunque la
buena noticia es que el orégano soporta las heladas.
En cuanto a la exposición solar, necesita de buena luz natural y de un
suelo que no sea arcilloso o esté encharcado. Procura tener un buen drenaje y
fertilizar la tierra con abonos naturales como es el caso del mantillo, el
humus de lombriz o el guano.
Una ventaja de cultivar orégano es que es generoso en tanto crece en
todo tipo de terreno: ricos en materia orgánica, sueltos, silíceos arcillosos,
francos, humíferos, calcáreos o arenosos. Incluso en lugares áridos. Si se
planta en maceta, se recomienda mezclar con arena, compost y tierra de jardín
en iguales cantidades.
El riego
Por fortuna, es una planta que no es exigente en agua por lo que puedes
olvidarte un día de regarlo que seguirá creciendo. Por el contrario, su
problema es el exceso de agua pues entonces puede sufrir de hongos de pudrición
en el cuello de la planta y en las raíces. Durante el verano incrementa el
riego pero siempre evitando que sea abundante.
Plagas y enfermedades
No es una planta que sufra el ataque
de muchas plagas y enfermedades sin embargo hay que estar atento a los
siguientes enemigos al cultivar orégano:
·
Colletotrichum spp: esta enfermedad
se advierte por la aparición de manchas que cubren los nudos y entrenudos de
los tallos afectados, que finalmente terminan secándose.
Enfermedades del orégano provocadas
por hongos. Los más frecuentes son Botrytis cinerea y Puccinia
rubsaameni, que producen parásitos en la planta para terminar pudriéndola.
La poda
La escarda es el método de poda utilizado en el caso del orégano, cuidando
siempre de no dañar las raíces durante el proceso.
La cosecha
¿Cómo cosechar? Utilizando tijeras y cortando la mata a la mitad o casi
al ras del suelo, incluyendo las flores. No tendrás problemas luego pues la
planta rebrotará nuevamente.
El mejor momento para la recolección del orégano es durante el verano
aunque es posible cosechar durante todo el año.
Por lo general, el orégano es secado o congelado. El secado favorece la
conservación pues consiste en quitarle la humedad a las hojas. Una vez que recolectas
los manojos debes colgarlos hacia abajo a la sombra y en un lugar ventilado.
Cuando las matas estén bien secas, desmenúzalas y guárdalas en recipientes
herméticos en un lugar fresco y seco.
Consejos imprescindibles
Si quieres obtener mejores resultados
a la hora de cultivar orégano en tu huerto en casa, puedes seguir estos
consejos:
– Te recomiendo tener una planta de orégano produciendo durante 5 ó 6
años. Luego es mejor arrancarla y plantar otra.
– El orégano se puede multiplicar por tres métodos: semilla, división de
mata o esquejes.
– Si el orégano es para secar se recomienda cosechar antes de la
floració.
Lamentablemente, en mi caso mi planta de orégano se secó por el sol, pero antes de que esto sucediera aquí está la prueba del primer día en que lo planté. Posterior a ello pasaron 25 días aproximadamente y salieron las primeras ramitas, para al final secarse, como ya lo mencioné, por el sol.







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